25.07.2009 Entre l’Egeu i el Jònic

25 julio 2009 en 1:56 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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 Ahir a trenc d’alba abandonàvem l’Egeu i, amb l’infame cap Maleas a estribord, ens endinsàvem a través de l’estret d’Elafonisou al mar de Khitera, que és com es coneixen les aigües al sud del Peloponès. Havent deixat enrera l’àrea de Miltemi, el poc vent que teníem era oest-nord-oest, de manera que ens vam passar el dia fent llargues bordades NNW i SW per estalviar gas-oil. L’intens tràfic de mercants a la zona, comparable al de Singapur, ens feia estar alerta, havent d’esquivar de tant en tant algun monstre d’acer o essent nosaltres esquivats per un d’ells, en aquest cas amb el consegüent irat toc de sirena. Amb la posta de sol, i sense que veiéssim cap cartell informant-nos del fet, aconseguíem entrar al mar Jònic i deixar enrera el Peloponès i Grècia. Som a unes 350 milles del nostre proper destí, encara a debat, i a unes 1000 del nostre destí final: Barcelona.

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08.03.09 GUARDIAS

8 marzo 2009 en 2:56 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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Guardias 3 de la madrugada. Mi última guardia. Afuera, tdo está tranquilo. 20 minutos de reloj “huevito cocinero”. Me estiro. No consigo la posición para descansar. Me resbalo. Pienso en colocar el antiescora pero la pereza me supera. Además, desde que Joan Antoni creó un nuevo sistema para ajustarlo mejor, yo no logro colocarlo en su sitio así que prefiero no intentarlo. Suena el huevito. Abro la pantalla del ordenador: no hay mercantes a la vista. Hemos salido del canal de navegación y poco a poco, nos vamos acercando a la costa de Eritrea, donde los bajos y arrecifes protegen su costa. Los mercantes lo saben y se mantienen en aguas profundas. Salgo otra vez. Vagabund Virgin está cerca de nosotros y es mejor tenerlo controlado. Es un navegante solitario y es fácil que se quede dormido. Miro la luna. De aquí a poco, se irá a dormir. Me despido de ella. Mi gran compañera de navegaciones nocturnas. No tengo sueño. Me preparo un café con leche y sentada al lado de Suri, ella aprovecha la ocasión para acurrucarse en mi falda. Vemos como rompe el amanecer. Las tinieblas se disipan y con el primer rayo de luz, me anuncia que llegó la hora de despertar a Joan Antoni. Son las 6 de la mañana. Empiezo a respirar mejor. Buenas noches.

12.02.09

12 febrero 2009 en 5:02 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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Llegada al puerto de Salalah (Omán). Nos reciben gigantes de hierro de color naranaja por todas partes. Emiten un ruido chirriante que es bastante ensordecedor. Son las grúas del puerto que se afanan en descargar todos los contenedores que transportan esos otros gigantes que son los mercantes. Port Control nos da indicaciones donde debemos fondear: al S de un barco verde. La zona es un área muy pequeña y está abarrotada de veleros. No podemos fondear en otro lugar ya que hay una zona militar, una de seguridad, otra para los remolcadores y otra para los mercantes. Lo intentamos 5 veces y cada vez que pensábamos que ya lo habíamos conseguido, nos llamaban por el canal 12 para que cambiáramos. Una vez situados, bajamos a tierra y hacemos la entrada al país. Comemos, nos relajamos y a las 19.30h ya estamos durmiendo.

07.02.09. 10:45am

7 febrero 2009 en 10:45 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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Después de una noche donde se ha dormido poco debido a los golpes que daban la génova y la mayor por falta de viento, he desistido en mi tercer intento de dormir un poco y a las 8:30am, me he dispuesto a preparar el desayuno a base de naranjas, tostadas con queso fundido, huevos y café. Mientras, JA ha estado oyendo una rueda a través de la radio a la que nos hemos presentado para comunicarnos con el resto de los barcos que hacen el mismo recorrido (Maldivas-Omán) y de esta forma, continuar con ellos de cara al Mar Rojo.

Hace pocos minutos estaba sumergida con el capitán Nemo contemplando magníficos escenarios bajo el mar.

Cuando acabe esta redacción, no sin antes haberme levantado al menos una vez para otear el horizonte a la búsqueda de mercantes, seguire con Julio Verne y a las 11.30am, empezaré la difícil labor de ponerse ante los fogones, aunque la verdad sea dicha, llevamos unos días de navegación tan idónea como insólita, que cocinar, no supone una tortura.
Hoy prepararé un arroz con pesto y jamoncillo de lata que compré en Papúa-Nueva Guinea. Luego tomaremos nuestro último capuccino Indocafé (comprado en Indonesia) y JA lavará los platos que vuelve a ser, como el cocinar, un ejercicio de equilibrio donde, con un pie bombea el agua salada (todo se lava con agua de mar y en gran parte también cocinamos con ella)), con el otro se mantiene y con las manos, a duras penas, frota los platos y los enjuaga.
Entre oteadas y comprobando el rumbo y la intensidad del viento para ajustar las velas, pasaremos la tarde. JA se dedicará a la traducción y yo a estudiar. Luego vendrá la hora de la cena a las 18.00pm, encendida del motor durante 5 minutos para mover el aceite de la cola y Joan Antoni se irá a descansar un rato para luego así, a las 20h, empezar su primera guardia que acabará a las 22h, hora que le relevo hasta las 24h. Aquí cambiaremos otra vez el turno y a las 3 de la madrugada, JA me despertará para hacer mi última y horrible guardia que durará hasta las 6 de la mañana. Y así un día más, dormiré hasta las 8:30am y vuelta a empezar.

06.02.09

6 febrero 2009 en 4:27 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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Por fin hemos podido comunicar por radio con una emisora del Mar Rojo y mandar y recibir nuestros mails; durante 4 días hemos estado en un agujero de radio, totalmente incomunicados. Durante este tiempo la navegación ha ido progresando sin problemas: no vamos muy rápido, pero si cómodamente; nos encontramos muchos mercantes que, en ocasiones, hay que esquivar; también, la noche del 4 al 5, navegamos en conserva con otro velero, que apareció por el S, compartió la noche con nosotros, sin intercambiar palabra, y al dÌa siguiente desapareció por nuestra aleta de estribor. Buen viento, seas quien seas.. Hoy, aprovechando la bonanza, hemos tomado una ducha marina que…ya tocaba. La cantidad de equilibrios, esfuerzos y proezas necesarios en un velero en movimiento para hacer algo tan simple como echarse unos cubos de agua (salada claro está) por encima es tal que la pereza acaba a menudo por vencerte. Da igual ya que hemos pensado seriamente en usar la muda de ropa sucia, especialmente las prendas interiores, como arma arrojadiza, en el caso de que alguien quiera abordarnos, a modo de arma química o bacteriológica. Para algo debe de servir la tecnología.

15.01.2005 Gambia

15 enero 2005 en 19:02 | Publicado en Empezamos | Deja un comentario
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Después de tanto tiempo sin ponerme delante de un ordenador, me siento un poco rara y aún más, al tener que recuperar la memoria de todo aquello que me ha sucedido desde que dejé la Gomera.
Después de varios incidentes y con retorno incluido a la Gomera a 90 millas de ella, la dejamos finalmente el 13 de enero. La travesía hasta Dakar duró una semanita en la cual hubo un poco de todo: mucho viento, calma absoluta, vientos variables de todo tipo (estando ya en la ruta de los  Alisios, es decir, viento constante del noreste) y tormenta de tierra -Harmattan- procedente de Mauritania. Tal vez este fuera el mayor problema, ya que duró los tres últimos días y la visibilidad que teníamos no superaba una milla, por lo que las guardias de noche fueron bastante durillas. No podíamos dormir ni siquiera los 15 minutos de rigor, ya que cuando menos te lo imaginabas, aparecía un mercante. Estábamos en una ruta bastante transitada. Además ya os podéis imaginar como quedó el pobre Talula, que incluso nos costaba bajar la mayor de la cantidad de polvo que había en sus patines.
Finalmente llegamos a Dakar y fuimos a fondear a la bahía de Gorée. Aquí se encuentra un local llamado CVD, que es una especie de asociación francesa que ofrece una serie de servicios, entre ellos, duchas y una canoa que te lleva desde tú barco al pantalán y viceversa. Solo tienes que gritar y sonar una trompetilla durante media hora y mover los brazos como molinos para que vengan a buscarte, pero….que supone media hora en Africa?  La verdad es que el lugar es bastante curioso ya que es un especie de comuna en el que incluso las duchas no están diferenciadas por sexos….todo el mundo juntos pero no revueltos. Pero bueno, el ambiente es muy agradable y te sientes rápidamente muy cómoda en el lugar.
Aquí estuvimos una semana visitando Dakar, descansando un poco, y como no, sacándole a cubazos la arena al Talula.
De allí partimos hacia Gambia, no con un poco de penita y de inquietud, ya que navegar el río Gambia, sabíamos que no sería fácil y aún menos para un barco que cala 2’10m. Pero la decisión ya estaba tomada y con visado en mano, partimos un atardecer de Dakar para llegar al amanecer a la desembocadura del río y a
su capital, Banjul, para realizar los trámites de entrada a este nuevo país. La llegada fue cómoda siguiendo las indicaciones de la guía y de la carta de navegación. Paramos en Banjul y después de ir de arriba a abajo y de que nos marearan por todas partes, no conseguimos acabar con toda la burocracia. Jota peleándose con el personal y yo corriendo a buscar un banco para cambiar dinero. Llego tarde pero el hombre de seguridad de la puerta me dice que “no problem” y “one moment”. Van pasando los minutos. Sale un hombre con el que había hablado el de seguridad previamente y le entrega rápidamente un fajo de dinero al de seguridad. Yo empiezo a ponerme nerviosa. Desconozco a cuanto está el cambio y lo peor, es que aparecen tres hombres con los que tengo que negociar delante del banco y también de la policia que estaba al otro lado de la calle. Le digo al de seguridad que me deje cambiar dentro del banco pero él insiste que está cerrado. Finalmente me resigno y con fajo en mano (por cada euro te dan 40 Dalassis), me voy otra vez a la autoridad portuaria en donde JA me espera con cara de pocos amigos…hemos llegado tarde y por tanto, el lunes tendremos que regresar para pagar. Salimos corriendo río arriba para ir a fondear a un arroyo del río y poder descansar y coger provisiones…y es aquí cuando empieza la aventura. El río es navegable en función de sus mareas (entrada y salida de agua del mar, por tanto, marea alta y baja). Aunque la marea estaba alta y seguíamos las indicaciones de la guía al pie de la letra y sin parar de mirar la sonda que te va indicando la profundidad que hay debajo de tú quilla, de repente estábamos a 0.0. Sin saber muy bien qué hacer y con auténtico pánico de tocar fondo, fuimos saliendo y llegamos a la entrada del arroyo. La verdad es que el paisaje era alucinante: todo manglar

y nosotros en medio de un canal oyendo el ruido de las aves e introduciéndonos en una maraña de canales que cada vez se iban estrechando más y también iban perdiendo profundidad. Cuando estábamos a menos de una milla del fondeo, finalmente nos quedamos enganchados en el barro. Jota dando marcha atrás y el barco no se movía. Se nos congeló la sangre a pesar de estar empapados de calor. Al final y poco a poco, el barco fue saliendo del barro y consiguió estar otra vez a flote. Me temblaba todo el cuerpo. Llegamos al atardecer y no os podéis imaginar la alegría que teníamos de haberlo conseguido. Brindamos con un gin tonic mirando la puesta de sol y oyendo a la naturaleza en medio de los manglares. Pura magia.


Una vez solucionado todos los trámites, partimos río arriba no sin habernos enganchado otra vez en el fondo cuando volvíamos a Banjul. Buscábamos el canal de navegación y obviamente no lo encontramos hasta que un pescador nos lo indicó. Pero bueno, salimos y empezamos a remontar el río.
Y desde entonces continuamos navegando por él. Hemos remontado unas 170 millas (durante las 120 primeras, el agua continuaba siendo salada), hemos visitado poblados,

hemos visto hipopótamos, monos de diferentes clases, una variedad inmensa de pájaros, hemos fondeado en medio del río cada noche y cada fondeo cada vez más espectacular, hemos escalado una montaña roja para ver la puesta de sol,

contemplar el río desde las alturas y conocer la sabana africana, hemos saludado a todos los pescadores que nos encontrábamos en medio del río….y así un largo hemos. La verdad es que ahora que empezamos a descender, me empieza a coger un poco de melancolía. Estamos viviendo cada día en medio de una naturaleza salvaje y llena de encanto y cada vez me cuesta más recordar de donde vengo. No os podéis imaginar lo emocionante que es ir con la Zodiac al atardecer por canales estrechos para observar a los pájaros, a los monos y encontrarte a 300 metros con un grupo de hipopótamos…..creo que no se puede explicar. JA con su super equipo fotográfico se ha cansado de fotografiar y yo he hecho lo mismo con la cámara de vídeo. Tampoco puedo olvidar la tortura de la mosca Tse-tse, que me han dejado las piernas llenas de agujeros. Aquí uno medicándose cada día para no coger la malaria (curiosamente apenas hay mosquitos, estamos en la época seca), y al final lo que engancharé será la enfermedad del sueño.
De aquí a dos semanas hacemos el gran salto: 1700 millas hasta Salvador de Bahía (Brasil). Supongo que desde allá ya os explicaré el cruce del Atlántico. Sin comentarios sobre mi barriga, ya os  lo podéis imaginar.
Mil besos a todos y doy la bienvenida a “pepitaverano”, que por fin ha conseguido instalarse internet en casa para estar en contacto conmigo. Me refiero a mi madre, que con 72 años, se ha puesto delante del ordenador y ha logrado superar la barrera de la informática sólo por estar un poco más cerca de mi. Es bonito no?.
Hasta pronto,
Laura

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