06.06.2009 Con un dedo apuntando a Huelva….y porqué a Huelva?

6 junio 2009 en 22:15 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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Llegaron  los pintores y empezó la sinfonía dentro del Talula. Paredes, tapas de sentina, mesa e incluso las naranjas que hay colgadas en la red, temblaban y zumbaban como gelatina soplada con tanta vibración a ambos lados del Talula. Empezaron a lijar la obra muerta del casco y con ello, la operación “New look Talula”. En cuestión de minutos, el aire se llenó de pintura. Cierro todo, ponemos toldo y una cortina en la entrada.
Tras varias idas a la cabina telefónica, subiendo y bajando la escalera y jugándome el tipo a falta de una mano y con un dedo apuntando siempre a San Pedro, veo que los otros barcos que están lijando, están cubiertos de plástico para evitar que éste suba al barco. Toda animada, me voy a uno de los que están trabajando con nosotros (Idris) y le sugiero que haga lo mismo. Ante su respuesta negativa alegando calor, se me puso la mosca en la oreja.
Empezamos mal amigo.
Minutos más tarde, bajó  Joan Antoni qué,  con un “te entiendo” pero nosotros estamos viviendo aquí dentro, consiguió que pusiera el plástico que había sido traído el día anterior y que reposaba jocosamente a los pies de Talula.
Estos Kurdos, cosa que te lo repiten hasta la saciedad cómo clara muestra  diferenciadora con los turcos, trabajadores no sé si lo serán (en un día no puedo hacer ninguna afirmación) pero cabezotas y orgullosos,  de eso no me cabe ninguna duda.
Habrá que lidiar duro con ellos.

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13.05.2009 Paperassa

13 mayo 2009 en 20:00 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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Ja descansats, a primera hora del matí ens disposàrem a seguir el viacrucis burocràtic per a legalitzar l’entrada a Turquia. Calia anar a la Cambra de Comerç a comprar
formularis, al “Harbour Master” perquè els ompli, a la policia d’immigració perquè fessin els visats, per lo qual, descobrirem, feien falta uns timbres de l’estat que calia anar a comprar a Duanes, per tornar a la policia i aconseguir que ens estampessin el visat en el passaport; fet això calia anar de nou a Duanes, però aquest cop a un departament diferent a un lloc diferent, per tal que donessin testimoni de que no portàvem ni armes, ni drogues ni la pesta porcina (testimoni que donaren de bona fe) i, arribats a aquest punt, calia tornar al “Harbour Master” per tal de….no sé exactament què. Cadascuna d’aquestes etapes porta associada una excursió (a vegades amb bus), tot un seguit de preguntes a la gent per tal de trobar el lloc en qüestió (gent amb qui, habitualment, compartim pocs coneixements lingüístics, i el turc no és evident);  un cop trobat, fer les esperes de rigor, els tràmits burocràtics en si i, finalment, prendre el te de ritual. Total, 6 hores i 4 tes més tard, vam acabar i érem legals a Turquia. Cal dir que, si no fos per la
infal·lible amabilitat de la gent i dels funcionaris, aquest  viacrucis podria haver durat dies. A les 8 del vespre vam tornar al Talula i ens trobàrem una nota dirigida a Miss Laura, on ens deien que demà, avui, havíem de tornar a Duanes,…..

09.05.2009 Clons

9 mayo 2009 en 22:57 | Publicado en diario | Deja un comentario
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Finalment ahir teníem cita a l’ambaixada per fer una petita gestió, de manera que a primera hora ja saltàvem de bus en bus, tractant d’arribar a Hazmieh, la zona de
Beirut on està la delegació espanyola; el tema no és gaire fàcil doncs els autobusos no porten ni número ni destí, els conductors no parlen més que àrab i ningú té massa clar on està res (penseu que aquesta ciutat va estar dividida per la Línia Verda durant anys i els d’un costat no podien entrar a l’altre); afortunadament la gent és sol·licita i el darrer bus, ple de soldats, es va sortir del seu recorregut i, preguntant aquí i allà, no va parar fins deixar-nos en el nostre destí.

Un cop a l’ambaixada van ser 4 hores d’espera i cinc minuts de gestió davant un estirat i fatu secretari d’ambaixada. Després, tornada a capbussar-se en el tràfic de Beirut que, entre lo caòtic i intens que és, i la agressivitat que mostren els conductors, fan de la circulació una batalla campal. Aquestes passejades en bus ens permeten veure molts edificis amb marques de la guerra, amb façanes picotejades de trets i obusos; també fan que ens familiaritzem amb les cares del nombrosos candidats a les properes eleccions del mes de juny, les quals tenen al país excitat. A mi, haig de confessar, em creen una certa inquietud pel futur del Líban, ja que ningú em pot negar la semblança d’un dels candidats amb en Ruiz Gallardón, un altre es pastat que en Zaplana, un tercer podria passar per en Rajoy i, per acabar d’alarmar-me, un quart és la viva imatge d’en Ruiz Mateos, boqueta de pitiminí inclosa.
Què passa?; han emigrat d’Espanya o es que es reprodueixen clònicament?.

18.02.09. EL MARE ROSSO.

18 febrero 2009 en 9:40 | Publicado en Diario de a bordo | Deja un comentario
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Hoy antes de partir, nos hemos despedido de Tromba, un italiano que ha pasado casi 4 años en el Mar Rojo. Lo conocimos hace dos días y estuvimos cenando con él y con los hermanos italianos para que Tromba, nos diera información del Mar Rojo. Empezamos a las 8 de la tarde y sin darnos cuenta, se nos hicieron las 4 de la madrugada. Velada entrañable, riéndonos y compartiendo la misma complicidad cultural que tenemos todos los latinos y recopilando información  para saber donde ir para conseguir fruta y verdura, que fondeos son los más bonitos y mejor protegidos, qué tal la burocracia por estos países y así un largo etcétera que ha hecho que esté emocionada y con ganas de ver todo lo que nos explicó un hombre, que además, se enamoró de este mar: el Mare Rosso!!

15.01.2005 Gambia

15 enero 2005 en 19:02 | Publicado en Empezamos | Deja un comentario
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Después de tanto tiempo sin ponerme delante de un ordenador, me siento un poco rara y aún más, al tener que recuperar la memoria de todo aquello que me ha sucedido desde que dejé la Gomera.
Después de varios incidentes y con retorno incluido a la Gomera a 90 millas de ella, la dejamos finalmente el 13 de enero. La travesía hasta Dakar duró una semanita en la cual hubo un poco de todo: mucho viento, calma absoluta, vientos variables de todo tipo (estando ya en la ruta de los  Alisios, es decir, viento constante del noreste) y tormenta de tierra -Harmattan- procedente de Mauritania. Tal vez este fuera el mayor problema, ya que duró los tres últimos días y la visibilidad que teníamos no superaba una milla, por lo que las guardias de noche fueron bastante durillas. No podíamos dormir ni siquiera los 15 minutos de rigor, ya que cuando menos te lo imaginabas, aparecía un mercante. Estábamos en una ruta bastante transitada. Además ya os podéis imaginar como quedó el pobre Talula, que incluso nos costaba bajar la mayor de la cantidad de polvo que había en sus patines.
Finalmente llegamos a Dakar y fuimos a fondear a la bahía de Gorée. Aquí se encuentra un local llamado CVD, que es una especie de asociación francesa que ofrece una serie de servicios, entre ellos, duchas y una canoa que te lleva desde tú barco al pantalán y viceversa. Solo tienes que gritar y sonar una trompetilla durante media hora y mover los brazos como molinos para que vengan a buscarte, pero….que supone media hora en Africa?  La verdad es que el lugar es bastante curioso ya que es un especie de comuna en el que incluso las duchas no están diferenciadas por sexos….todo el mundo juntos pero no revueltos. Pero bueno, el ambiente es muy agradable y te sientes rápidamente muy cómoda en el lugar.
Aquí estuvimos una semana visitando Dakar, descansando un poco, y como no, sacándole a cubazos la arena al Talula.
De allí partimos hacia Gambia, no con un poco de penita y de inquietud, ya que navegar el río Gambia, sabíamos que no sería fácil y aún menos para un barco que cala 2’10m. Pero la decisión ya estaba tomada y con visado en mano, partimos un atardecer de Dakar para llegar al amanecer a la desembocadura del río y a
su capital, Banjul, para realizar los trámites de entrada a este nuevo país. La llegada fue cómoda siguiendo las indicaciones de la guía y de la carta de navegación. Paramos en Banjul y después de ir de arriba a abajo y de que nos marearan por todas partes, no conseguimos acabar con toda la burocracia. Jota peleándose con el personal y yo corriendo a buscar un banco para cambiar dinero. Llego tarde pero el hombre de seguridad de la puerta me dice que “no problem” y “one moment”. Van pasando los minutos. Sale un hombre con el que había hablado el de seguridad previamente y le entrega rápidamente un fajo de dinero al de seguridad. Yo empiezo a ponerme nerviosa. Desconozco a cuanto está el cambio y lo peor, es que aparecen tres hombres con los que tengo que negociar delante del banco y también de la policia que estaba al otro lado de la calle. Le digo al de seguridad que me deje cambiar dentro del banco pero él insiste que está cerrado. Finalmente me resigno y con fajo en mano (por cada euro te dan 40 Dalassis), me voy otra vez a la autoridad portuaria en donde JA me espera con cara de pocos amigos…hemos llegado tarde y por tanto, el lunes tendremos que regresar para pagar. Salimos corriendo río arriba para ir a fondear a un arroyo del río y poder descansar y coger provisiones…y es aquí cuando empieza la aventura. El río es navegable en función de sus mareas (entrada y salida de agua del mar, por tanto, marea alta y baja). Aunque la marea estaba alta y seguíamos las indicaciones de la guía al pie de la letra y sin parar de mirar la sonda que te va indicando la profundidad que hay debajo de tú quilla, de repente estábamos a 0.0. Sin saber muy bien qué hacer y con auténtico pánico de tocar fondo, fuimos saliendo y llegamos a la entrada del arroyo. La verdad es que el paisaje era alucinante: todo manglar

y nosotros en medio de un canal oyendo el ruido de las aves e introduciéndonos en una maraña de canales que cada vez se iban estrechando más y también iban perdiendo profundidad. Cuando estábamos a menos de una milla del fondeo, finalmente nos quedamos enganchados en el barro. Jota dando marcha atrás y el barco no se movía. Se nos congeló la sangre a pesar de estar empapados de calor. Al final y poco a poco, el barco fue saliendo del barro y consiguió estar otra vez a flote. Me temblaba todo el cuerpo. Llegamos al atardecer y no os podéis imaginar la alegría que teníamos de haberlo conseguido. Brindamos con un gin tonic mirando la puesta de sol y oyendo a la naturaleza en medio de los manglares. Pura magia.


Una vez solucionado todos los trámites, partimos río arriba no sin habernos enganchado otra vez en el fondo cuando volvíamos a Banjul. Buscábamos el canal de navegación y obviamente no lo encontramos hasta que un pescador nos lo indicó. Pero bueno, salimos y empezamos a remontar el río.
Y desde entonces continuamos navegando por él. Hemos remontado unas 170 millas (durante las 120 primeras, el agua continuaba siendo salada), hemos visitado poblados,

hemos visto hipopótamos, monos de diferentes clases, una variedad inmensa de pájaros, hemos fondeado en medio del río cada noche y cada fondeo cada vez más espectacular, hemos escalado una montaña roja para ver la puesta de sol,

contemplar el río desde las alturas y conocer la sabana africana, hemos saludado a todos los pescadores que nos encontrábamos en medio del río….y así un largo hemos. La verdad es que ahora que empezamos a descender, me empieza a coger un poco de melancolía. Estamos viviendo cada día en medio de una naturaleza salvaje y llena de encanto y cada vez me cuesta más recordar de donde vengo. No os podéis imaginar lo emocionante que es ir con la Zodiac al atardecer por canales estrechos para observar a los pájaros, a los monos y encontrarte a 300 metros con un grupo de hipopótamos…..creo que no se puede explicar. JA con su super equipo fotográfico se ha cansado de fotografiar y yo he hecho lo mismo con la cámara de vídeo. Tampoco puedo olvidar la tortura de la mosca Tse-tse, que me han dejado las piernas llenas de agujeros. Aquí uno medicándose cada día para no coger la malaria (curiosamente apenas hay mosquitos, estamos en la época seca), y al final lo que engancharé será la enfermedad del sueño.
De aquí a dos semanas hacemos el gran salto: 1700 millas hasta Salvador de Bahía (Brasil). Supongo que desde allá ya os explicaré el cruce del Atlántico. Sin comentarios sobre mi barriga, ya os  lo podéis imaginar.
Mil besos a todos y doy la bienvenida a “pepitaverano”, que por fin ha conseguido instalarse internet en casa para estar en contacto conmigo. Me refiero a mi madre, que con 72 años, se ha puesto delante del ordenador y ha logrado superar la barrera de la informática sólo por estar un poco más cerca de mi. Es bonito no?.
Hasta pronto,
Laura

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