04.09.2009 Alghero
4 Septiembre 2009 at 18:28 | In Diario de a bordo | Leave a CommentTags: antepenúltima travesía, limpieza, marina, Mediterráneo, Menorca, Talula, turismo
Poco después de levantarnos y esperando que el mundo se frotara los ojos, desayunamos y preparamos al Talula para entrar a una marina. Lo “vestí” con sus mejores galas y llamamos. La primera y pública no nos quiso por no ser un mega yate y la segunda, muy amablemente, nos vino a buscar a la entrada del puerto. Una vez amarrados, nos informaron que las duchas estaban cerradas y que no había WIFI en el recinto. A pesar de, el precio era razonable y la familia que gestiona la marina, muy amables. Tocó limpieza rápida ya que sólo teníamos un día para visitar la ciudad. A las 12am, Talula estaba desalado y la ropa colgada en los guardamancebos. Ducha en la bañera y estreno de zapatillas romanas. Visitamos la ciudad, otra alegría más de estas islas italianas, entramos en sus iglesias, paseamos por la muralla y por sus calles empedradas y curiosamente, llena de arbotantes, respiramos el buen aroma del Mediterráneo y al atardecer, nos fuimos a comprar y a preparar al Talula por si al día siguiente, podíamos hacer el salto hacia Menorca. Por la noche, tocó cena despedida en el casco antiguo que estaba desbordado de turistas y mañana, a las nueve, oiremos y bajaremos un parte para saber si es posible o no hacer la antepenúltima travesía de esta circunnavegación que nos llevará en breve a Barcelona.
03.05.2009 Primeras impresiones
3 Mayo 2009 at 0:39 | In Diario de a bordo | Leave a CommentTags: borrachera de champagne, calcetines, cosir, fenicios contemporáneos, frío, gorrión, jamón dulce, Jounieh, Mediterráneo, militares, Talula, territorio cristiano
Cada día cuesta más levantarse. El frío duerme a mi lado y no se va hasta que el sol ha desayunado.
Cada día cuesta más estar a bordo sin calefacción y los calcetines ya han hecho acto de presencia. Estamos en la primavera del Líbano y aún queda más de un mes para
poder volver a dormir con la escotilla abierta.
Tras dos días en Jounieh (ciudad de mayoría cristiana), la sensación cuando paseo por sus calles es extraña. Sus gentes, muy parecidos en fisonomía a nosotros (fue el
pueblo fenicio que colonizó casi todo el Mediterráneo a través del comercio), muestran por otro lado, una diferencia claramente levantina haciéndolos de complexión más robusta, altos e increíblemente peludos en el apartado masculino y en el femenino, destacan por lucir cabelleras tan desproporcionadas que, supongo, es la nota para consolidar su entidad cristiana frente a la musulmana.
Sus calles, con edificios blancos, ocres y azules, patios internos y escaleras señoriales, (estamos en una zona turística) transmiten la esencia del Mediterráneo. Sus pequeños colmados, en dónde ha vuelto a reaparecer la presencia porcina cohabitando en las neveras con total impunidad al lado del pollo y la ternera (otra nota clara de que estamos en territorio cristiano), han hecho la delicia de nuestros desayunos a base de jamón dulce y salchichón.
Pero a todo esto, hay que sumarle la presencia militar, que a pesar de ser abundante, pasa desapercibida, y nos cuenta, una vez más, las miserias del ser humano.
Y cómo segundo “pero”, ayer descorchamos la botella de Champagne que ha navegado con nosotros desde Nueva Caledonia y que, junto a una ensalada, arroz tailandés y ternera a la plancha con ajos tiernos, fue nuestra forma de celebrar, una vez más, la entrada al Mediterráneo. Una hora más tarde, cantábamos:
“desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la orilla….”
30.04.2009 Azul, textura y un susurro
30 Abril 2009 at 12:45 | In Diario de a bordo | 1 CommentTags: 5 años, canal 16, el proyecto de mi vida, fuerza, gusto amargo, israelitas, Laura y Joan Antoni, lloramos, Mediterráneo, mundo loco, piel de gallina, reimos y nos abrazamos, sacrificio, Serrat, sueño cumplido, Talula
…llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya… – clickad aquí, y con un poco de paciencia si funciona el reproductor de audio como debería, podréis compartir con nosotros la canción que tanto esperábamos escuchar.
Ayer fue un día raro pero a su vez, grande. Años y años pensando en este momento y al final, apenas me enteré que ya estaba en el Mediterráneo.
Cuando me levanté por la mañana, tenía un gusto amargo. Recordaba todo lo que había supuesto en mi mente este día, sobre todo, las veces que había pensado en colgar la toalla y volver a España. Pero en esos momentos de crisis, una y otra vez, me venía la canción de Serrat a la memoria y me daba fuerzas para continuar hacia adelante y finalizar este proyecto que probablemente será el más importante de mi vida.
Parece mentira cómo algo tan anecdótico pueda tener tanta fuerza y significado: oir una canción en un momento determinado y sobre todo, lo que he tenido que sacrificar para alcanzar este pensamiento.
Casi 5 años apostando por este momento y ayer por la mañana, después de desayunar y mientras tomaba un café en la bañera, enseguida reconocí el color y la textura de esas olas pequeñas jugueteando encima de otras más grandes y profundas. Y aquí, mientras contemplaba el mar, los altavoces empezaron a susurrar “Mediterráneo” de Serrat. Lloramos, reímos y nos abrazamos. De repente, todos los sentimientos afloraron y tanto Joan Antoni cómo yo, pudimos vivir intensamente este gran momento.
Se cumplió nuestro sueño.
El resto del día fue esperar el viento del SW anunciado por los partes y oir una y otra vez, una voz estridente y perseverante de la “Israelian Navy”, llamando a todos los barcos que pasaban por sus aguas y los que no pasaban también, preguntándoles todo lo que se puede preguntar y más. En medio, y a ratos, oías comentarios del tipo “Fuck you” hacia los israelitas o alguien provocando interferencias.
En fin, cumpliendo órdenes de navegación, decidimos dejar el canal 16 abierto pero vaya, para lo que había que oir, mejor hubiera estado apagado.
Miserias de este mundo loco.
29.04.2009 2a part: Mediterrània
29 Abril 2009 at 14:43 | In Diario de a bordo | Leave a CommentTags: brisa gentil a les veles, Egipte, entrada deslluïda per força, ma al salaama, Mediterráneo, moment somiat 5 anys, perfídia egípcia, pilots, Serrat, Talula
Però la perfídia egípcia ens perseguirà fins el final; en Sawim ens havia indicat un lloc on ancorar al mig de tot aquell caos; quan hi arribem, immediatament es presenta una llanxa de pilots que, a crits, ens fa fora. No ens queda més remei que enfilar el canal de sortida, dir “ma al salaama” a Egipte i endinsar-nos a la Mediterrània avui mateix.
És trist fer una entrada tant deslluïda, però no hi ha més remei. Ens sentim com si ens haguessin robat aquest moment en el que hem somiat durant cinc anys, el moment en el que tornaríem al nostre mar. Durant dues hores ens arrosseguem pel canal d’aproximació a Port Said, esquivant a les fosques mercants, boies i pilots, fins que arribem a mar oberta on, finalment, podem parar motor, aixecar veles i navegar amb una brisa gentil i una mar força plana: malgrat l’hora la Mediterrània ens dóna la benvinguda. No obstant això, haurem de deixar la cançó d’en Serrat per demà.
25.04.2009 A mig camí de la Mediterrània
25 Abril 2009 at 14:13 | In Diario de a bordo | Leave a CommentTags: boloñesa, canal de Suez, infrastructura militar, Mediterr, Mediterráneo, norais, plácido domingo, primera pluja en 4 mesos, problemes de forquilla, propinas propinas propinas, Suri, Talula
Eren les tantes (o les tan poques) de la matinada i un muetzi amb veu de Plácido Domingo, en més trist i místic, ens despertava. Vaig recordar que em faltava afegir oli al motor i em vaig aixecar a corre-cuita per fer-ho abans no arribés el pilot de la Autoritat del Canal de Suez, que ens havia d’acompanyar en el primer tram canal amunt. Vam aconseguir fer aquesta i altres feines sense problemes ja que el pilot va arribar amb una hora de retard. Es deia Said; era gros i flàccid, i amb un etern somriure de criatura a la cara; quasi no cabia sota la capota del Talula, el que li va crear un cert desconfort i nombroses ocasions per queixar-se. To i ser alt, la mida dels peus (o al menys de les sabates), no guardava proporció i eren vertaderes tombes de filisteus. El primer que va fer va ser demanar tabac pel seu amic, al que vam respondre informant-lo de la nostra condició d’exfumadors.
La travessa, obligatòriament a motor, va ser monòtona i freda. Les ribes del canal son una successió de paratges desèrtics on la única presència clara i perseverant és la militar: campaments, fortificacions, torres de vigilància, estructures metàl·liques per ser convertides en ponts al menor indici d’atac sionista, tanques de filferro, nius de metralladores, restes retorçades i rovellades de les guerres entre egipcis i israelians. Vaja un desplegament impressionant de infrastructura militar que contrasta amb la tecnologia dels pocs pescadors que vam trobar feinejant pel canal: llancen i recullen les xarxes des de barques de fusta a rems!, com en els temps dels faraons; està clar on van a parar els ingressos del canal i “l’ajuda” nord-americana.
En Said, un cop agafà confiança, va anar alternant les preguntes sobre quin seria el seu “regal”, amb informacions sobre les dificultats que passa la seva família, formant les dues coses una unitat estratègica. Nosaltres donàvem llargues i ensenyàvem el revés de les nostres butxaques per donar-li a entendre (el seu anglès era molt precari) l’estat econòmic en que ens havia deixat la tarifa del canal. En un moment donat li oferirem, en broma, a la Suri com a regal, oferta que aixecà repugnància i incredulitat en el seu cor musulmà (ja no recorden al seu déu Anubis).
Per dinar la Laura va fer uns magnífics espaguetis a la bolonyesa i el pobre Said se’n veié una per menjar-se’ls amb la forquilla que li vam posar a taula: havíem oblidat que ells mengen amb les mans, clara mostra d’etnocentrisme cultural.
Sobre les tres de la tarda i després d’un petit plugim (que no esmentaríem si no fóra el primer cop que veiem caure aigua del cel en 4 mesos), arribàrem a Ismailia. En Said resultà d’utilitat nul·la en tot el que feia als temes d’amarrada i és convertí en un destorb, ja que només insistia en que el deixéssim a terra. Finalment vam amarrar, ell ens dóna la ma i, amb les preses, es descuidà de tornar a insistir en el seu regal, però nosaltres ja li havíem preparat. Es calçà les tombes i, amb molt poca traç, baixà a terra. Ja érem a mig camí de la Mediterrània.
Ara a descansar i a preparar el tram final fins el Mar Nostre.
22.04.2009 Lo conseguiremos?
22 Abril 2009 at 12:57 | In Diario de a bordo | Leave a CommentTags: atunes, bonito, calamarcito, castigo divino?, esfuerzo navegante, Mar Rojo, Mediterráneo, miedo, olas endemoniadas, Port Said, reconciliació, Suez, Suri, Talula
Acabamos de levantar el ancla y Talula ya está subiendo y bajando estas endemoniadas olas.
Afuera, Suri llora y llora. Desde la noche de los 40 nudos, al pobre animal se le ha quedado el miedo en el cuerpo y cada vez que encendemos motor, empieza a temblar como una florecilla. Mientras, Joan Antoni configura una y otra vez las velas sin conseguir ningún resultado a cambio, y yo, miro al horizonte y pienso: tal vez Moisés nos esté castigando por nombrar su nombre y el de otros aún más celestiales en vano?.
6 horas más tarde vuelvo para deciros que tal cómo acabé de escribir las palabras anteriores, salí a la bañera y decidimos ir a vela aunque fuera hacia atrás. Y cómo si los de allí arriba no quisieran que dejáramos el Mar Rojo con mal sabor de boca, hemos navegado todo el día cruzándolo de ribera a ribera y en cada bordo, ganando Norte. Bonito, bonito.
17:30 y para rematarlo, hoy hemos fondeado a vela. Perfecto!.
Aunque ha faltado un atún en el calamarcito :-(
Esta noche pues cenaremos pasta, otro clásico entre los navegantes.
Ya sólo a 25 millas de Suez y a 103 de Port Said…
“quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas duerme mi primer amor…”
13.02.09. 15:30
13 Febrero 2009 at 10:14 | In Diario de a bordo | Leave a CommentTags: arena del desierto, bienvenida al desierto, defensas, desayuno, duchas, lavar, Mediterráneo, musulmán, Talula
Hoy día 13 después del desayuno, vemos que estamos casi a tocar de un barco. Situamos defensas e intercambiamos comentarios con la pareja del otro barco. Nos entendemos. Me voy a lavar ropa. Hay unos módulos con duchas y grifos para ello. Cuando entro, todos los hombres me miran. Estoy compartiendo grifos con duchas en un país musulmán. Siguen mirando pero yo los ignoro. Me pongo de espaldas a ellos y empiezo mi trabajo que me supondrá al menos dos horas. Llego al barco, cuelgo la ropa y llega la arena del desierto. En media hora, ropa, cubierta y todo el Talula, están impregnados de una pátina rosada que me hacen pensar que todo el trabajo no ha servido de mucho. Intento no darle más importancia. Yo misma, me doy la bienvenida al desierto. Creo que esto será lo normal hasta que lleguemos al Mediterráneo.
15.01.2009 Penúltima crónica
15 Enero 2009 at 21:13 | In Empezamos | Leave a CommentTags: Maldivas, calamares, Mar Rojo, Mediterráneo, Salalah, Yemen, Indonesia, Serrat, Malasia, pescadores, excusas, estrecho de Torres, Guardia Costera australiana, mar de Arafura, culito, Nasi Goreng, Bintang, Rimca, enjambres, zorros voladores, Penang, estrecho de Malaca, Port Klang, distanciamiento, rotis, Langkawi, Phuket, champagne
Ya son muchos los días que voy buscando excusas para no ponerme delante de la que tal vez será, la penúltima crónica. Y, ya son muchos los días, que busco esas palabras enmarañadas en mi mente para poder volver a hablar de este viaje.
Tras dejar atrás Port Moresby (Papúa Nueva Guinea), teníamos más de 1000 millas por delante nuestro hasta llegar a Indonesia.
Después de un estrecho de Torres que cruzamos a gran velocidad,
con viento y corriente siempre a nuestro favor, y tras un avión de la Guardia costera australiana que nos pasó casi “rozando” el mástil mientras estábamos montando el tangón para configurar las velas (estuvieron llamando antes por la radio pero pensábamos que llamaban a otro barco), llegamos al mar de Arafura, tirando por el lado de sotavento, todos los desechos orgánicos que generábamos. Os cuento esto, ya que antes de salir de Port Moresby, tuvimos que enviar –es obligatorio-, un e-mail a Australia para decirles que íbamos a cruzar sus aguas. Rápidamente nos llegó su respuesta diciéndonos tooooodo aquello que no se podía hacer en sus aguas, entre ellas, tirar productos orgánicos por la borda. Y a mi cómo que cada vez me caen peor los australianos (no enumeraré los motivos pero os aseguro que cada vez son más), pude realizar mi pequeño acto de rebeldía, tirando las pieles de las frutas que consumíamos y asomando “mi culito” por la borda cuando las necesidades apremiaban o eso digo yo, también estaba prohibido?.
Tras más de una semana de navegación en un Mar que no superaba los 40 metros de profundidad y de un color verde intenso, llegamos a Indonesia.
Este gran país formado por miles de islas, fue desde un principio para mí, una gran decepción.
Indonesia, en estos pequeños recodos de mi memoria supone Nasi Goreng y cerveza Bintang casi cada noche para cenar.
Navegaciones sin viento y corriente en contra. Fondeos cuyas playas eran vertederos de basura. Dragones de Komodo y macacos pescando cangrejos en la isla de Rimca.
Cientos de pescadores, de redes a esquivar y de zambullidas al amanecer en plena navegación (entonces sí que teníamos viento), para arrancar enjambres de sedal y cuerdas de la hélice. De islas y más islas abrasadas por el fuego. De un poder corrupto y de blancos (australianos) todavía más corruptos amparándose en la corrupción de los locales. De la isla de Bali, bonita y llena de encanto
pero tan explotada y ocupada que en breve será insostenible de tanta construcción, demografía y turismo. De atardeceres en el sur de Java donde miles de zorros voladores cruzaban el horizonte en busca de bananas y papayas silvestres en las montañas y de un fondeo en el cráter que dejó la explosión del mítico volcán Krakatoa hace ya más de un siglo.
Y así, después de más de dos meses y medio en este país, saltamos a Malasia tras el cruce de la vía de navegación que rodea Singapore y que probablemente, sea una de las más transitadas.

Malasia fueron saltos de marina en marina. Remontar el estrecho de Malaca. Navegaciones cortas pero intensas de tráfico de mercantes y pescadores. Aguas sucias todo el tiempo y del fondeo en un río (Port Klang), donde cada día con el bichero, tenía que apartar toda la basura que se acumulaba alrededor del Talula (incluido un gato muerto a punto de reventar).
Fueron días de reparaciones,
de mal humor y de distanciamiento en el Talula. Fueron días de nuevas amistades que han quedado ahí por siempre.
Fueron días de cambio y de crecimiento duro pero necesario.
Malasia fue la isla de Penang. Noches en el barrio hindú. Rotis y los mejores tandoris en el Mustafás, calamares rebozados en el “restaurante” chino más sucio de Penang, donde las ratas estaban tan saciadas que retozaban por debajo de las mesas ante la indiferencia de los clientes menos de la nuestra.
De una marina en dónde a partir de los miércoles, ya no se podía dormir hasta las tres de la madrugada, ya que la discoteca que albergaba el recinto, estaba totalmente descubierta. De numerosos templos, paseos, pensamientos y más pensamientos…
Y también fue Langkawi. Última isla antes de partir hacia Tailandia. Cargamos bodegas, salida del país y rumbo a Phuket. En este trayecto de 120 millas, hicimos varias paradas en islas donde las aguas volvían a ser limpias y de escenarios dónde, una vez más, la naturaleza se imponía soberbia y desafiante ante la medida humana.

Llegada a Phuket. Fin de Año en el barco de unos amigos y empezamos el año sin saber qué hacer de nuestras vidas. Continuamos? Nos quedamos un año más por la zona y aprovechamos para pintar aquí el Talula? Qué haremos en España cuando lleguemos con tanta crisis? Es aconsejable hacer este año el Mar Rojo?. Y así fueron pasando los días hasta que el día 10 de enero tomamos la decisión: Mar Rojo, Mediterráneo y vuelta a casa.
Y así tras 1600 millas más a nuestras espaldas y con el alma un poco más en calma, hoy os estoy escribiendo desde un atolón de las Maldivas (probablemente el más feo de todos al menos visto desde el mar). Tranquilidad, sol, arena blanca, aguas transparentes, un poblado encantador con casitas hechas de coral y calles de arena sin asfaltar, un pozo donde puedes coger agua dulce y lavar la ropa y unas gentes humildes pero tremendamente hospitalarias cómo rige su costumbre musulmana.



De un día de ayer donde pescamos 15 calamares por lo que pude hacer finalmente, un arroz negro y unos calamares a la cerveza que compartimos con nuestros amigos suecos del Eos.
Y mañana, de una cena en el poblado y al día siguiente, de una excursión a otra isla.
Luego serán 1200 millas más hasta Omán (Salalah),
que será desde donde envíe esta crónica, para saltar a Yemen (país del que tengo grandes expectativas) y atravesar con otros veleros, la zona marítima más conflictiva que es el Golfo de Adén. Allí serán días con todos los sentidos a flor de piel y con la tarea aprendida de cómo hacer un SOS a través de las radios en caso de amenaza de piratas. Navegaremos por un corredor de seguridad en donde la flota internacional está presente y que una vez superado el estrecho de Bab el-Mandeb, quedarán atrás los piratas pero entonces, las noches de insomnio vendrán por los fuertes vientos que soplarán del Norte y que nos harán buscar refugio en las costas de Eritrea, Sudán y Egipto y esperar con mucha paciencia a que Eolo se despiste un poco, para seguir remontando ese mar Rojo hasta llegar al Mediterráneo, donde, con nuestro querido Serrat y una botella, esta vez de Champagne francés comprado en Nueva Caledonia, será descorchado y regado sobre la cubierta del Talula para darle las gracias por habernos llevado de vuelta a nuestro querido Mar Mediterráneo.
Aún falta al menos dos meses para ello, pero así será.
Cómo tantas veces he soñado y deseado.
Cerrando un ciclo más de mi vida.
Cada día más cerca de todos vosotros y tan lejos de otros,
Laura
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