15.02.09
15 Febrero 2009 at 5:35 | In Diario de a bordo | Leave a CommentTags: ahogo, big error, filipinas, Hilton, internet café, móvil, mercado, mochila, Omán, portátil, Talula
Continuando con el día anterior, efectivamente, esta mañana, hay barcos que empiezan a levantar el ancla. Es momento de hacer lo mismo y cambiar de lugar. Pero coincide que vamos viendo cómo otros barcos (del rally Vasco de Gama) van haciendo su aparición por lo que estará reñido tú pequeño espacio en este lugar.
Pero bueno, sin pensarlo dos veces y viendo que hay un barco que enciende el motor, sacamos nuestra ancla y nos situamos a su popa. Tiramos el ancla para marcar territorio. La mujer que hay en la bañera se pone nerviosa. Le decimos que no se preocupe. Al fin y al cabo, ellos se van no?. Llega el marido con los papeles de la salida y nos dicen que tardarán casi una hora en partir. Lo harán con dos barcos más que están a su lado. Nos sentamos y esperamos. Hemos alquilado un coche con otro barco pero no podemos irnos.
De repente, el hombre baja el chinchorro y se dirige a tierra. No me lo puedo creer. Se ha olvidado de algún trámite. Esperamos una hora más. La paciencia se nos está acabando. Ya son las 12 del mediodía pero todo tiene su final. Los tres barcos ya se han ido y tenemos un buen espacio para nosotros pero nuestra ancla decide no engancharse en el fondo del mar matarile lire…..Repetimos la operación 5 veces. No hay manera; garreamos. Al final pasamos de todo y nos encomendamos a la virgen para que no sople fuerte y nos vayamos contra un barco.
Por la tarde, vamos a comprar diesel. Será un largo camino hasta Adén (Yemen), donde nuestro principal problema será la falta de viento. No tendremos autonomía para hacer todo el recorrido a motor pero una vez más, nos encomendaremos a la virgen o a algún santo para que se apiade de nostros y nos sople un poquito.
Más tarde aparece la pareja con la que hemos alquilado el coche y nos vamos al Hilton para tomar unas cervezas (es el único lugar junto con el Oasis donde puedes hacerlo) y de paso, yo me llevo mi ordenador ya que seguro que hay conexión.
Por cierto, antes de esto, pasamos por un internet café. Cuando entré al lugar para acceder a internet, los chicos que habían allá me dijeron que había un “big error” en internet por lo que Omán estaba sin conexión pero mientras me decían esto, uno de ellos, hablaba a través de su móvil. Raro no?.
Así que con mi portátil en la mochila, entramos en el Hilton y al fin puedo conectarme. Mientras estoy liadísma con esta labor que tanto me estresa, veo pasar las primeras mujeres. La verdad es que la imagen que veo de ellas no es precisamente la que imaginaba. Por un lado tenemos a las cantantes y coro que están a punto de empezar su actuación. Son filipinas. El resto visten a lo occidental y de forma bastante provocativa. Me sorprende pero bueno, esto es el Hilton y aquí se concentra toda la fauna occidental masculina que hay por la zona trabajando y esto genera todo una fauna especial femenina local. Mañana iremos al mercado y supongo que aquí veré la otra Omán que nada tendrá que ver con la de esta noche.
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